Cuarta

Análisis por modelo · 7 de septiembre de 2026

Miura: 764 unidades en 6 años para reinventar el deportivo

De 1966 a 1973 Lamborghini fabricó 764 unidades del Miura en sus tres versiones P400, P400 S y P400 SV. Fue el primer coche de calle del mundo con motor central transversal y montaje longitudinal de la caja. La generación entera del deportivo posterior —desde el Boxer al Ferrari 348— se construyó sobre esa decisión. Hoy un Miura SV bien restaurado se vende por 3 millones de euros.

por Cuarta

Salón de Turín, noviembre de 1965. Lamborghini, marca con solo dos años de vida y un único modelo en catálogo (el 350 GT), presenta un chasis tubular completo sin carrocería: el P400. Motor V12 transversal en posición central, caja de cambios montada longitudinalmente al volante de inercia, lubricación común con el motor. Es una arquitectura técnica inédita para un coche de calle. Cinco meses después, en marzo de 1966 en Ginebra, el mismo chasis aparece con la carrocería de Marcello Gandini para Bertone. El nombre Miura viene del ganadero Eduardo Miura, criador de los toros de lidia que Ferruccio Lamborghini admiraba. La presentación cambió la categoría del deportivo entero.

El número

Un Lamborghini Miura P400 (1966-1969, 275 unidades) se vende hoy entre 800.000 y 1,2 millones de euros. El P400 S (1968-1971, 338 unidades): 1,2-1,8 millones. El P400 SV (1971-1973, 150 unidades): 2,2-3,2 millones. Los SV Jota (5 conversiones reales) superan los 8 millones. El precio de lanzamiento en 1966 era de 7,7 millones de liras, unos 8.500 euros corrientes. Puesto al día por IPC italiano: alrededor de 125.000 euros constantes. Multiplicador del SV sobre el precio constante de origen: x18-x25.

Por qué

La primicia técnica. El Miura fue el primer coche de calle del mundo con motor central. Antes solo existía en coches de competición (Ford GT40, Cooper-Maserati). Después de 1966, la categoría entera del deportivo de prestaciones adoptó el esquema. El Miura es, técnicamente, el coche del que descienden el Countach, el Boxer, el Testarossa, el Ferrari 348/355/360, el McLaren F1 y todos los superdeportivos contemporáneos. Esa primicia se paga.

El diseño Gandini. Marcello Gandini tenía 27 años cuando dibujó el Miura. La proa baja con persianas tipo cejas sobre los faros, el techo redondeado, las tomas de aire detrás de las puertas con la forma de oreja de toro, los pilotos traseros cuadrados con bordes redondos. Cualquier persona que haya visto un Miura una vez lo reconoce. Es el coche que estableció a Gandini como diseñador de referencia del Bertone de los 70.

La producción cerrada. 764 unidades repartidas globalmente. Hoy circulan documentadas alrededor de 600. El SV (150 unidades) es objeto del coleccionismo serio. Cada SV que aparece en mercado pasa por subasta especializada.

El cine y la cultura pop. El Miura naranja aparece en la secuencia de apertura de The Italian Job (1969), conducido por Rossano Brazzi por el túnel del Gran San Bernardo. La escena —en la que el coche acaba siendo arrojado por un acantilado tras un atentado mafioso— hizo más por la fama del Miura que toda la publicidad oficial de Lamborghini junto. El propio coche usado en el rodaje (chasis 3586) fue recuperado en 2018, restaurado por Polo Storico Lamborghini y vendido en RM Sotheby's Monterey por 1,4 millones de dólares.

Lo que distingue las versiones

P400 estándar: lubricación común motor-caja, 350 caballos, susceptible a problemas térmicos en uso prolongado. P400 S: lubricación separada, 370 caballos, refuerzo del chasis. P400 SV: 385 caballos, llantas más anchas, tomas de aire mayores, eliminadas las cejas sobre los faros, paragolpes ensanchados. El SV es el Miura definitivo: la versión que Ferruccio Lamborghini quería desde el principio pero no pudo construir en 1966 por restricciones presupuestarias.

Conclusión

El Miura es el primer modelo Lamborghini que tiene mercado de subasta serio internacional. Los precios han crecido del orden de 70 por ciento entre 2018 y 2026. La predicción razonable: el SV consolidará suelo en 3 M€ antes de 2028. Es un coche que combina las tres variables que el coleccionismo paga al máximo —primicia técnica, diseño icónico, producción acotada— y además tiene una memoria cinematográfica que ningún Ferrari de la misma época puede igualar. El Miura no es un coche para conducir todos los domingos: es un coche para tener documentado, restaurado y aparcado donde lo vea el coleccionismo internacional.