Cuarta

Diario · junio de 2026

Steve McQueen: el "ex-McQueen" como mecanismo de cotización

Cómo la frase impresa en un catálogo de subasta multiplica el precio de un coche por tres y construye uno de los filtros de mercado más caros del clásico americano

por Cuarta

Kissimmee, Florida, 10 de enero de 2020. Mecum Auctions. Lote 2522. Sale al estrado un Ford Mustang GT390 Highland Green metalizado, modelo 1968. El coche aparenta su edad y un mantenimiento intermedio: la pintura tiene la pátina natural de cincuenta y dos años, las llantas Torq Thrust D están rayadas en los radios interiores, el cuero negro del asiento del conductor presenta las marcas habituales de uso prolongado. Sobre la base técnica es un coche normal. El subastador toma el micrófono y comienza por la frase que define el lote: “uno de los dos Mustang utilizados por Steve McQueen para la persecución de Bullitt en San Francisco, octubre de 1968, propiedad de la familia Kiernan desde 1974, primer Mustang verde Highland documentado del programa cinematográfico”.

La puja empieza en quinientos mil dólares. Sube a un millón en menos de un minuto. Pasa los dos millones cuando llevan cuatro minutos de subasta. El martillo cae en tres millones doscientos mil dólares. Con comisiones del subastador y tasas, el precio final certificado fue 3.740.000 dólares. Es la cifra récord absoluta para un Ford Mustang vendido en subasta pública en cualquier momento de la historia. La cifra equivalente para el mismo modelo Mustang GT390 1968 sin procedencia documentada, en el mismo año y misma sesión Mecum, fue treinta y cinco mil dólares. La proporción: ciento seis veces. La diferencia: la frase “ex-McQueen” estampada en el catálogo.

Esto es el mecanismo de cotización Steve McQueen. Una construcción cultural lenta de cuatro décadas que ha convertido una procedencia personal en una de las primas de mercado más caras del clásico americano.

La construcción cultural

Steve McQueen muere el 7 de noviembre de 1980 en una clínica de Ciudad Juárez, México, de un mesotelioma pleural diagnosticado un año antes. Tiene cincuenta años. Su carrera había alcanzado el cenit comercial en los setenta, con The Towering Inferno en 1974, y se había enfriado en la segunda mitad de la década. Su patrimonio personal en el momento de la muerte: estimado por la auditoría sucesoria en doce millones de dólares, repartidos entre inmuebles en Malibú, derechos cinematográficos, fondos en cuentas californianas y una colección de coches y motocicletas.

La colección McQueen en 1980 contenía aproximadamente cuarenta unidades, distribuidas en tres focos: coches deportivos europeos —Ferrari 250 GT Lusso, Porsche 911S, Jaguar XKSS—, motocicletas BSA y Husqvarna —McQueen había competido en off-road con marca personal—, y vehículos americanos asociados a películas —Mustang, Lincoln Continental—. La colección no se subastó en bloque. Su viuda, Barbara Minty, vendió piezas individualmente entre 1981 y 1995, casi siempre a coleccionistas privados californianos por precios entonces considerados estándares: un Porsche 911S por dieciocho mil dólares en 1984, una BSA Hornet por seis mil dólares en 1986, una Lincoln Continental por veintiocho mil en 1988.

Las cifras de venta entre 1981 y 1995 no reflejan ninguna prima McQueen. El mercado todavía no la había construido. La construcción empezó a aparecer en torno a 2000, cuando una unidad Ferrari Lusso McQueen alcanzó en RM Sotheby’s una cifra significativamente superior a la del modelo estándar. La construcción se aceleró a partir de 2007, con la subasta del Ferrari 250 GT Lusso chassis 4891 GT —comprado por McQueen en 1963, vendido por su familia en 1985, recuperado por Christie’s en 2007— que alcanzó dos millones trescientos mil dólares: cifra que doblaba la cotización del modelo y abrió la categoría operativa “McQueen-owned”.

El Bullitt Mustang

El caso Bullitt es probablemente el más extremo. Warner Bros. utilizó dos Mustang GT390 Highland Green para el rodaje de Bullitt en San Francisco entre julio y septiembre de 1968. Uno era el coche “hero” —el coche bueno utilizado para las tomas estáticas y los planos cortos—; el otro era el “jumper” —el coche de riesgo, utilizado para las tomas de persecución, salto y choque—. McQueen condujo personalmente ambos coches en aproximadamente el cuarenta por ciento de las escenas, según las hojas de producción de Warner Bros. El cuarenta por ciento restante lo condujo el doble especialista Bill Hickman.

Tras el rodaje, Warner Bros. vendió ambos Mustang. El “jumper” se consideró siniestro total después de las tomas de persecución y se desguazó parcialmente; sus restos fueron localizados en 2017 en un desguace mexicano y restaurados parcialmente —apareció en Mecum 2020 también, días después del “hero”—. El “hero”, chassis 8R02S125559, fue comprado por un editor de revistas en 1968 por seis mil dólares, vendido en 1974 a un detective de Nueva Jersey, Robert Kiernan, por seis mil dólares, y guardado por la familia Kiernan en un garaje doméstico durante cuarenta y cuatro años, sin restauración, casi sin uso, con el motor original todavía en marcha.

La familia Kiernan rechazó múltiples ofertas de compra durante esos cuarenta y cuatro años, incluida una oferta directa de Steve McQueen en 1977 para recomprar el coche. McQueen escribió personalmente a Robert Kiernan ofreciendo recomprar la unidad. Kiernan rechazó por carta manuscrita conservada. McQueen no insistió.

Cuando la familia Kiernan finalmente decidió vender en 2018, el coche entró en el circuito de subastas con cuarenta y seis años de procedencia continua documentada y una carta autógrafa de Steve McQueen pidiendo recomprarlo. Esa carta multiplicó por veinte el valor del coche. La subasta Mecum 2020 cerró en 3,74 millones de dólares.

El Porsche 911S

El Porsche 911S 2.2 chassis 9110301543 es otro caso documentado del mecanismo. McQueen lo compró nuevo en 1970 en concesionario California por catorce mil dólares. Lo utilizó durante el rodaje de Le Mans —1971— para desplazamientos personales entre París y Le Mans. Aparece en una secuencia de apertura del propio film, conducido por McQueen, en plano largo de Pierre Bordeaux por la carretera nacional francesa N138. La unidad volvió a Estados Unidos al final del rodaje y McQueen la conservó hasta su muerte. La familia la vendió en 1985 por veinticuatro mil dólares.

En 2011, la unidad reapareció en RM Sotheby’s en Monterey. Procedencia documentada continua desde McQueen. Precio de subasta final: 1.375.000 dólares. La cotización equivalente para un Porsche 911S 2.2 1970 estándar en 2011: ciento cincuenta mil dólares. Prima McQueen: nueve veces el precio del modelo.

El Ferrari Lusso

El Ferrari 250 GT Lusso chassis 4891 GT fue probablemente la pieza favorita personal de McQueen. La compró Neile Adams, su primera mujer, como regalo de cumpleaños en marzo de 1963. McQueen la conservó durante diecisiete años, hasta su muerte. La unidad aparece en al menos doce fotografías personales publicadas, incluida la portada de Sports Illustrated de junio de 1964. McQueen modificó parcialmente la unidad: cambió el tapizado de cuero crema original por cuero negro, instaló un sistema de sonido Becker más potente, modificó las llantas Borrani originales por un juego ligeramente más ancho.

Cuando se subastó en 2007 por Christie’s, su precio final fue dos millones trescientos mil dólares. La cotización equivalente para un Ferrari 250 GT Lusso 1963 estándar en 2007: ochocientos mil dólares. Prima McQueen: 1,5 millones, equivalente al ciento ochenta y ocho por ciento del valor del modelo.

La aritmética del filtro

Steve McQueen es, en términos de mercado, el filtro de procedencia más caro del clásico americano y uno de los más caros del mercado global. Las primas documentadas en operaciones de mercado sobre objetos con procedencia McQueen documentada se mueven entre el cien y el doscientos por ciento del valor del modelo. En casos extremos —Bullitt Mustang, Ferrari Lusso— las primas superan el quinientos y mil por ciento respectivamente.

La construcción del filtro se sostiene sobre tres elementos: documentación exhaustiva —cada objeto McQueen viene con archivo fotográfico, cartas, hojas de producción, facturas originales—; continuidad de mercado —cada cuatro o cinco años aparece un objeto McQueen importante que renueva la atención—; y rareza relativa —la colección original eran cuarenta unidades; muchas están en colecciones privadas estables; las que afloran al mercado son escasas y por tanto premiadas—.

El mecanismo opera con una intensidad que no tiene equivalente exacto en otros nombres. Hay primas Paul Newman, James Dean, Frank Sinatra, Elvis Presley. Ninguna alcanza la magnitud del coeficiente McQueen. La explicación cultural es discutible: McQueen reunía actor masculino del Hollywood clásico, piloto amateur con palmares real —Daytona 1970, segundo absoluto—, vida personal complicada con la dosis correcta de mito, muerte temprana. La combinación construyó el arquetipo. El arquetipo se traduce en aritmética de subasta.

Kissimmee, mismo enero de 2020. El subastador da por concluido el lote 2522 y suena el martillo. La sala aplaude veintiocho segundos. La familia Kiernan acepta el cheque ceremonial impreso por valor de 3,74 millones. El coche se baja del estrado. Tras él, en el siguiente lote, sale al estrado un Ford Mustang GT390 1968 Highland Green sin procedencia. Cierra en treinta y un mil dólares. Es el mismo coche. La diferencia es la frase.