El día que un coche fabricado en Madrid corrió más rápido que un Ferrari
En 1953, en una carretera flamenca, un Pegaso Z-102 alcanzó los 244,62 km/h. Lo construían fabricantes de camiones en una nave de Barajas. Nadie lo esperaba: por unos meses, el coche de calle más rápido del mundo se hacía en España.
Pegaso Z-102 Berlinetta carrozado por Touring. Bélgica, septiembre de 1953.
Wifredo Ricart venía de Alfa Romeo. Había trabajado con Enzo Ferrari antes de que existiera Ferrari, y los dos no se podían ver. Cuando el régimen de Franco le encarga en 1946 un superdeportivo que devuelva el orgullo industrial al país, Ricart se mete en ENASA —la empresa pública que hacía camiones Pegaso— y diseña un V8 de aluminio de dos litros y medio con doble árbol de levas por bancada. Una joya de ingeniería en una España que aún racionaba el pan.
Del Z-102 se fabricaron 86 unidades entre 1951 y 1958. Cada coche pasaba por las mismas manos que armaban camiones cisterna. La carrocería la firmaban Touring de Milán, Saoutchik de París o la propia ENASA. La berlinetta de 2,8 litros y 170 caballos que rodó en la autopista belga de Jabbeke el 24 de septiembre de 1953 marcó 244,62 km/h en el kilómetro lanzado: récord mundial de coche de producción. Duró ocho meses, hasta que llegó un Mercedes 300 SL. Pero la mancha en el mapa ya estaba puesta.
Lo que casi nadie cuenta es que Ricart cobraba la mitad del sueldo que cobraba en Alfa. Y que el Z-102, por número de horas-hombre, costaba más de fabricar que un Bugatti contemporáneo. ENASA perdía dinero con cada unidad. El proyecto se cerró en 1958 con una orden tajante desde el Ministerio de Industria: vuelvan a hacer camiones. Y se hicieron, durante cuarenta años más.
Quedan unos cuarenta Z-102 originales en el mundo. La mayoría en museos. Uno está expuesto en el Mauto de Turín, otro en el Louwman de La Haya. Tres viven en colecciones privadas españolas. En 2022, un Z-102 Cúpula Saoutchik se subastó en Mónaco por 1,2 millones de euros. El propietario no quiso aparecer en la fotografía.
Un coche que no nació para venderse: nació para demostrar algo.— Cesare De Agostini, Quattroruote, 1989
Ricart guardaba en su despacho una caricatura de Enzo Ferrari pintada por un periodista italiano en los años cuarenta. Cada vez que un Pegaso ganaba algo —un récord, una carrera, una mención en la prensa internacional— giraba la caricatura contra la pared. Cada vez que perdía, la volvía a colgar. El cuadro, dicen, terminó la década del 50 mirando a la pared.
Lo que costaba en 1953, traducido a euros de hoy.
Récord mundial coche de producción: 244,62 km/h. Jabbeke, Bélgica, 24 de septiembre de 1953. El récord aguantó ocho meses, hasta que llegó el Mercedes 300 SL.
Ficha técnica completa
El V8 del Pegaso inspiró indirectamente al motor del Lamborghini Miura. Giotto Bizzarrini, que diseñaría el bloque V12 del Miura, había trabajado en Italia con un ingeniero formado en ENASA. Las arquitecturas de aluminio con árboles en culata viajaron de Madrid a Sant'Agata Bolognese por una vía que casi nadie sigue.
ENASA archivo histórico; Wikipedia ES; Quattroruote 1989; RM Sotheby's 2022
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