El coche francés que España hizo en gallego
Desde 1958, en una fábrica entre el monte y la ría de Vigo, se montaba un coche con dos cilindros, suspensión interconectada y un volante de tres radios que parecía la rueda de un timón. Era el 2CV, y durante 28 años fue el único Citroën que llamábamos "nuestro".
Citroën 2CV en versión berlina con 602 cc, modelo de los años 70. · Fuente: Wikimedia Commons · Licencia: CC BY-SA
A finales de los años cuarenta, dos ingenieros franceses se encerraron en una nave de Citroën y diseñaron un coche con un encargo extraño: tenía que poder llevar cuatro campesinos con casco a través de un campo arado, con una cesta de huevos en el asiento trasero, sin que se rompiera ni uno. Tardaron diez años en encontrar la suspensión. El resultado se llamó 2CV.
En 1958, cuando Citroën abrió su fábrica española en Vigo, el 2CV era ya un coche viejo. En Francia se vendía desde 1948. Pero España tenía caminos de tierra hasta entrada de los 70, y el 2CV cruzaba esos caminos como ningún coche moderno hubiera podido. La planta de Vigo se especializó: durante 28 años no fabricaron casi otra cosa.
Lo que hace al 2CV español distinto del francés no son las cifras —son las mismas, el bóxer 602 cc de 29 caballos— sino los caminos. El 2CV gallego se conocía las curvas del Cabo Ortegal de memoria. Sabía bajar el Cebreiro con dos pasajeros y cuarenta kilos de marisco fresco en el maletero. Aprendía, generación a generación, a quedarse aparcado tres días al sol en agosto sin que se le secara nada. Cuando dejó de fabricarse en Vigo en 1986, no fue por falta de demanda: fue porque la fábrica iba a hacer Citroën AX, que era un coche más moderno y, a juicio de los antiguos dueños del 2CV, considerablemente peor.
Salieron de Vigo unas 80.000 unidades a lo largo de 28 años. Hoy, los talleres especializados en restaurar 2CV en Galicia son media docena. Cobran caro y tardan meses. Y aun así, no dan abasto.
No es un coche, es una bicicleta con armadura.— André Lefèbvre, ingeniero jefe del 2CV original, 1948
En 1962, un cura de Pontevedra compró un 2CV en Vigo y se fue con él en peregrinación a Santiago. Tardó dos horas y media en hacer los 50 kilómetros. A la vuelta, al periodista de La Voz que le preguntaba si había llegado bien, contestó: "He llegado. Lo que no he hecho es viajar — el 2CV no viaja, el 2CV te lleva consigo. Es distinto". La frase circuló y se convirtió en eslogan no oficial.
Más de 80.000 unidades fabricadas en Vigo entre 1958 y 1986. Producción global del 2CV (sumando Francia, España, Portugal, Bélgica, Irán): 3.872.583 unidades. El último 2CV salió de la cadena de Mangualde (Portugal) el 27 de julio de 1990.
Aparece en "La isla mínima" (Alberto Rodríguez, 2014) como coche de policía rural de los 80. Y en el videoclip de "Eloise" (Tino Casal, 1988) hay un 2CV blanco en plano abierto durante seis segundos.
Ficha técnica completa
El motor bóxer de 602 cc del 2CV pesaba 45 kilos. Lo más asombroso era cómo se desmontaba: bastaba un destornillador, dos llaves de tubo y un par de horas. En Galicia, hasta los años 80, era común que el dueño de un 2CV hiciera él mismo la revisión completa en el patio de casa. No por afición — por necesidad: el taller más cercano estaba a quince kilómetros, y el dueño del 2CV, normalmente, también lo estaba.
Wikipedia ES (Citroën 2CV); Citroën Hispania archivo Vigo; Carles Casteglione, "El 2CV en España" (Motor Clásico, 2002); La Voz de Galicia (hemeroteca, 1962)
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